Precios lineales/precios no lineales


Precios lineales versus precios no lineales

Uno de los aspectos que ha recibido mayor atención en la literatura sobre interconexión en dos direcciones es el tipo de precios minoristas que utilizan los operadores. En particular, varios autores se plantean cuál es el efecto de utilizar precios lineales o precios en dos partes. Los precios lineales establecen un precio por cada unidad del producto suministrado. En cambio, los precios en dos partes implican una estructura tarifaria más compleja. Los precios en dos tramos, la versión más simple de los precios no lineales, implican que una parte del precio es fijo (independientemente de los minutos de llamada suministrados) y la otra es variable. En el caso de una empresa de telecomunicaciones multiproducto se puede establecer una cuota mensual para acceder a la red, y un precio por minuto diferente para cada tipo de servicio suministrado.

Armstrong (1998) y Laffont, Rey y Tirole (1998a) fueron los primeros autores en analizar cómo la estructura de los precios minoristas afecta a la formación de los precios de interconexión y el funcionamiento de la competencia [1]. Consideran un modelo en el que dos duopolistas simétricos y desregulados compiten à la Hotelling, venden a consumidores homogéneos, y establecen precios minoristas lineales y no discriminatorios. En este contexto, Armstrong (1998) concluye que las empresas se pondrán de acuerdo en establecer un precio de interconexión recíproco por encima de los costes. Este precio de interconexión ineficiente se traslada a los precios de las llamadas que pagan los consumidores y reducen el bienestar social. Los operadores establecen precios de terminación por encima del coste para perjudicar a sus rivales y obtener mayores beneficios. De este modo, se produce una doble marginalización. Una primera marginalización se produce en el precio de terminación, reflejando que los operadores son monopolistas de las líneas de acceso que llegan a sus suscriptores. La segunda marginalización refleja el poder de mercado de las empresas en el mercado minoristal debido a que ofrecen un producto diferenciado.

Las conclusiones sobre la formación de los precios de interconexión son diferentes cuando se supone que los operadores establecen precios minoristas no lineales. Armstrong (1998) y LRT (1998a) analizan las decisiones de las empresas cuando establecen precios en dos tramos. En este caso, los beneficios son neutrales respecto a los precios de interconexión. Es decir, los operadores son indiferentes al nivel de los precios de interconexión recíprocos, y estarían dispuestos a aceptar unos precios orientados a los costes. A pesar de esto, este resultado no es conclusivo. Como veremos en la siguiente sección, otros estudios han mostrado que la neutralidad de los beneficios a los precios de interconexión desaparece cuando las empresas establecen precios no lineales pero discriminan entre los precios de las llamadas a la propia red (llamadas on-net) y fuera de la red (llamdas off-net).

Otros autores han estudiado si los resultados de Armstrong y LRT son robustos a modificaciones de los supuestos de partida de sus modelos. Dessein (1999) analiza un modelo con precios finales no lineales y consumidores heterogéneos, en el sentido de que los consumidores tienen diferente disposición a pagar por los servicios [2]. En este contexto, los operadores no tienen incentivos a establecer el precio de interconexión recíproco por encima del coste. Si los operadores incrementan el precio de interconexión con el objetivo de atraer a algún grupo de consumidores, la competencia se intensifica y aumentan los precios que pagan los consumidores. De este modo, el aumento de competencia compensa los beneficios obtenidos con el aumento de consumidores y como resultado el beneficio es neutral al precio de interconexión.

Sin embargo, Poletti y Wright (2003) muestran que con precios no lineales, consumidores heterogéneos y participación parcial en el mercado, es decir, con la posibilidad de aumentar el número total de subscriptores, sí se establecen precios por encima del coste. Si en el mercado existe un nivel de participación bajo, sí se produce colusión [3].

También resulta interesante la aportación de Schiff (2002) [4], que muestra que cuando hay participación parcial en el mercado, si un operador disminuye el precio de las llamadas aumenta su cuota de mercado porque captura consumidores de sus rivales y otros consumidores que antes no participaban en el mercado. Esto favorece el establecimiento de un precio igual al coste. Sin embargo, a medida que el mercado va madurando y aumenta el porcentaje de consumidores que participan en el mercado el incentivo a establecer precios iguales a los costes desaparecen.

  1. Armstrong, M. (1998), “Network Interconnection in Telecommunications”, The Economic Journal, 108: 545-564. Laffont, J-J., P. Rey y J. Tirole (1998a), “Network Competition: I. Overview and Nondiscriminatory Pricing”, Rand Journal of Economics, 29 (1): 1-37.
  2. Dessein, W., (2003). “Network competition in nonlinear pricing”, RAND Journal of Economics 34 (4), 593-611. Dessein, W. (2004), “Network Competition with Heterogeneous Calling Patterns”, Information Economics and Policy, 16: 323-345.
  3. Poletti, S. y J. Wright (2004), “Network Interconnection with Participation Constraints”, Information Economics and Policy, 16: 347-373.
  4. Schiff, A., (2002). “Two-way interconnection with partial consumer participation”, Networks and Spatial Economics 2, 295-315.


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