Definición de interconexión


Definición de interconexión

La interconexión es la conexión física y lógica entre dos o más redes de telecomunicaciones. Su objetivo es facilitar que los usuarios de cualquier operador se puedan comunicar con los usuarios de los demás operadores, y dar acceso a los servicios ofrecidos por las distintas redes.[1]

Concretamente, la Unión Internacional de Telecomunicaciones define a la interconexión como: “los arreglos comerciales y técnicos bajo los cuáles los proveedores de servicios conectan sus equipos, redes y servicios para permitir a los consumidores acceder a servicios y redes de otros proveedores de servicios . [2]

Funciones técnicas de la interconexión

La interconexión entre dos redes, sean de la tecnología que fuera, ha de efectuar al menos las tres funciones siguientes:[3]

Además de las tres funciones básicas se han de efectuar hay otras funciones tan importantes como las mencionadas, que quizás sean menos notorias pero que han de estar fijadas contractualmente:

Además hay que tener en cuenta la naturaleza multiservicio de las Redes de nueva generación NGN, donde la interconexión cubre muchos más servicios que la telefonía y que se trata de redes cuya disponibilidad es always on (no se inician y terminan sesiones de tráfico). [7]

Justificaciones económicas de la interconexión

Existen varios argumentos económicos que justificaban la necesidad de regular la interconexión en el sector de telecomunicaciones. A continuación mostramos los principales.

Sostenimiento de la competencia

Los acuerdos de interconexión se han convertido en un elemento clave para el sostenimiento de la competencia en los mercados liberalizados de telecomunicaciones. En la práctica, los consumidores se suelen subscribir a un solo operador de telecomunicaciones, que se convierte en el único que puede originar las llamadas que realiza el consumidor a otros usuarios, y que puede terminar las llamadas recibidas por el consumidor. Dada esta situación, cabe la posibilidad de que el operador abuse de su poder de mercado en perjuicio de los consumidores. Los operadores establecidos suelen tener una cuota de subscriptores grande y pueden exigir a sus rivales unas tarifas de interconexión abusivas para terminar llamadas en su red. Asimismo, pueden ceder a sus rivales menos capacidad de interconexión de la necesaria, o reducir la calidad de la misma. Por contra, los nuevos operadores en el mercado de telecomunicaciones tienen poco poder de negociación y no pueden evitar este tipo de barreras. En consecuencia, es necesario supervisar los acuerdos de interconexión, e incluso regular los precios, para facilitar la conexión de las redes.

Aprovechamiento de las externalidades de red

La existencia de externalidades de red es un segundo argumento a favor de interconexión. Los usuarios prefieren subscribirse a redes grandes, ya que de este modo pueden hacer y recibir más llamadas. Por tanto, los usuarios de redes que no estén interconectadas soportarán una externalidad negativa igual a la utilidad perdida por las llamadas que no pueden realizar y recibir, y se verán perjudicadas al no poder disfrutar de los servicios ofrecidos por sus rivales.

El origen de la interconexión en Estados Unidos

El nacimiento de la telefonía y los primeros conflictos de interconexión[8]

En el año 1876, Alexander Graham Bell presentó su patente sobre el teléfono. Por entonces, la empresa Western Union también había desarrollado un sistema de comunicación similar, por lo que tanto Bell como Western Union se consideraron a si mismos inventores del teléfono. En 1879, las dos empresas llegaron a un acuerdo. Western Union cedió sus patentes a Bell y este se comprometió a mantenerse fuera del negocio telegráfico, del que se encargaría Western Union. De este modo, Bell consiguió el monopolio del servicio telefónico, tanto en la comunicación por cable como de los aparatos. A pesar de esto, en sus inicios el servicio telefónico se concentró en áreas urbanas, principalmente en el centro de las ciudades. Por tanto, el teléfono era un servicio complementario de las comunicaciones de larga distancia que ofrecía Western Union a través del telégrafo.

En 1893, la patente de Bell expiró y a partir de entonces numerosas empresas entraron en el negocio del teléfono en los Estados Unidos, especialmente en aquellas ciudades que no estaban servidas por Bell. Estas empresas no tardaron en expandirse por el país compitiendo con Bell. Esto provocó reducciones de precios y favoreció la extensión del servicio. Inicialmente, las empresas no estaban interconectadas. Por este motivo, las externalidades de red eran un factor decisivo para escoger a la compañía. Los individuos suscritos a un operador independiente no podían llamar a un teléfono operado por Bell.

El aumento de la competencia hizo que Bell perdiera poder de mercado, pero intentó recuperarlo impulsando su fusión con las compañías independientes. A medida que Bell aumentaba su influencia, las empresas competidoras fueron quedando aisladas y en una situación muy vulnerable. Para protegerse de Bell, se presentaron ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos apelando la aplicación de la Sherman Act. Finalmente, el Fiscal General sentenció que se había violado la Ley y forzó a las empresas a empezar a negociar la interconexión. Finalmente, en 1913 se alcanzó el Kingsbury Commitment, que estableció que Bell debía interconectarse con las compañías telefónicas independientes y le prohibió adquirir más competidoras. De este modo, se creó un sistema de telecomunicaciones interconectado. Bell y las empresas independientes se conectaron a una red de larga distancia para garantizar la comunicación de todos los usuarios.

La partición de AT&T y la necesidad de regular la interconexión[9]

En 1962, una nueva empresa, Microwave Communications, Inc (MCI), solicitó una licencia para construir un sistema de telecomunicaciones basado en la tecnología de microondas entre St. Louis y Chicago. Después de diversos procedimientos judiciales y de enfrentarse a la oposición de American Telecom and Telegraph (AT&T) [10], la Federal Communications Commission (FCC) aprobó la propuesta de MCI. A partir de entonces, MCI empezó a prestar comunicaciones de larga distancia entre las dos ciudades. Este hecho llevó a otras empresas a solicitar la pretación de otros servicios de telecomunicaciones. Como resultado, en 1971, la FCC se manifestó favorable de la entrada de competidores en el mercado de Estados Unidos con el objetivo de promover el interés público.

La decisión de 1971 contemplaba límites algo ambiguos sobre los servicios que podían suministrar las nuevas empresas. El acuerdo tácito era que los entrantes se limitarían a comercializar líneas privadas y no se interconectarían servicios. Una de las razones de esta medida era que la FCC quería proteger el sistema de subsidios cruzados entre las llamadas de larga distancia y las llamadas locales. Sin embargo, en 1975, MCI puso en marcha el servicio Execunet, que era un sistema de interconexión de llamadas. AT&T presentó una queja ante la FCC, quien dictaminó que Execunet ofrecía un servicio no autorizando a MCI. No obstante, MCI recurrió la sentencia en el tribunal de apelaciones, quien finalmente le dio la razón. Como resultado, la aprobación del sistema de interconexión de llamadas permitió liberalizar los servicios de larga distancia.

El sistema Execunet impedía la utilización de subsidios cruzados, por lo que AT&T se quejó formalmente ante la FCC. La comisión determinó que MCI debía pagar al menos una parte de la subvención por las llamadas de larga distancia. Pero MCI se negó a pagar. Finalmente, la FCC sentenció que MCI debía pagar una cantidad intermedia entre lo que le exigía AT&T y las tarifas de llamada local. De nuevo, las empresas rechazaron este compromiso. AT&T argumentaba que MCI era una empresa ineficiente que solamente podía sobrevivir gracias a los pagos que AT&T hacía a las empresas de servicios locales. Por su lado, MCI afirmaba ser más eficiente que AT&T, pero defendía que se veía perjudicada por las tarifas que tenía que pagar a AT&T.

Las numerosas denuncias que AT&T realizó contra “Microwave Communications Inc.” (MCI) llevaron a que el Departamento de Justicia realizara un análisis más minucioso del mercado de telecomunicaciones norteamericano. Curiosamente, esto le llevó a afirmar que en era la propia AT&T quien estaba abusando de su poder de mercado.

Finalmente, en 1982, una sentencia del Departamento de Justicia de Estados Unidos resolvió dividir a AT&T en varias compañías para evitar que continuara abusando de su posición. De acuerdo con el veredicto, hasta entonces AT&T había ofrecido tres servicios distintos: en primer lugar, el servicio de telefonía local, que era un monopolio natural sujeto a la regulación del estado; en segundo lugar, los servicios telefónicos de larga distancia; y, por último, la provisión de equipamiento telefónico a los clientes. Se consideró que estos dos últimos mercados eran potencialmente competitivos, pero dependientes de la interconexión con el mercado local.

Según el Departamento de Justicia, AT&T abusaba de su poder de mercado en los servicios de larga distancia y en la provisión de equipos de telecomunicaciones. De este modo, sentenció que AT&T debía separar los negocios potencialmente competitivos de los servicios de telefonía local. El 1 de enero de 1984, el negocio de telefonía local de AT&T fue dividido en siete compañías regionales, independientes unas de otras, que pasaron a ser conocidas como las “Baby Bells”. Se estableció que los distribuidores locales (LEC) se dedicarían en exclusiva al servicio del monopolio local y tendrían prohibido participar en los mercados de larga distancia, producción o servicios de información, de los que se ocuparía la nueva AT&T. Los participantes en estas actividades obtendrían los servicios locales necesarios de los LEC partiendo del principio de no discriminación.

A partir de entonces, la interconexión entre las empresas se convirtió en un aspecto esencial para el funcionamiento del mercado. AT&T dependía de los LEC para que los consumidores pudieran acceder a sus servicios de larga distancia y para conectar el equipamiento de sus clientes. Y, además, accedía a los consumidores en las mismas condiciones que los competidoras de AT&T que también comercializaban llamadas de larga distancia.


Tipos de interconexión

Interconexión en una dirección:[11]



Se produce cuando en un mercado existen varios operadores que compiten en la venta de servicios finales, pero que tienen diferentes dotaciones de infraestructura. Por un lado, un (o varios) operador dispone de una red de telecomunicaciones que le permite acceder a todos los usuarios. Por otro lado, uno (o varios) operadores venden servicios finales pero no tienen acceso a los usuarios y necesitan interconectarse con el operador con acceso directo.

En la interconexión en una dirección, el objetivo de la regulación es facilitar que los operadores sin acceso directo compitan en igualdad de condiciones que los operadores con acceso directo. La regulación de los precios de interconexión debe cumplir dos objetivos. Los precios deben promover la competencia. Pero a la vez, los precios deben garantizar la viabilidad económica de los operadores que suministran el acceso. Un precio de interconexión bajo estimula la entrada de nuevas empresas, pero dificulta que el proveedor de acceso (generalmente el antiguo monopolio) recupere sus inversiones y financie las obligaciones del servicio universal. Al contrario, un precio de interconexión alto permite alcanzar estos objetivos, pero desincentiva la entrada de nuevas empresas en una industria de telecomunicaciones donde los operadores tradicionales todavía conservan un gran poder de mercado.


Interconexión en dos direcciones:[12]



Este tipo de interconexión se produce en los mercados en los que existen varios operadores de telecomunicaciones que tienen acceso directo a un grupo de consumidores. Cuando esto ocurre, todos los operadores necesitan llegar a acuerdos de interconexión con sus rivales para que sus clientes puedan terminar las llamadas que realizan a todos los usuarios.

Cuando un operador origina una llamada que termina en la red de un rival, tiene que pagar un precio de interconexión de terminación. Como consecuencia, ningún operador tiene el control absoluto de la infraestructura básica y el poder de mercado está repartido entre todos los operadores. Como cada empresa es propietaria de un elemento esencial para los demás, incluso los pequeños operadores tienen cierto poder de mercado para negociar los precios de interconexión.

La interconexión en dos direcciones también puede generar problemas para el desarrollo de la competencia. En primer lugar, los operadores pueden utilizar los precios de interconexión de terminación para conseguir beneficios más elevados. Los operadores pueden obtener rentas de monopolio en el mercado de interconexión, aunque exista competencia en el mercado minorista. En segundo lugar, las empresas con mayor número de abonados, o con más tráfico, pueden utilizar su poder de mercado para conseguir unos precios de interconexión que les beneficien.

Referencias

  1. Un análisis detallado de los problemas económicos derivados de la interconexión pueden encontrarse en:
    • Armstrong, M. (2002) “The Theory of Acces Pricing and Interconnection”, en M. Cave, S. Majumdar y I. Vogelsang (eds.), Handbook of Telecommunications Economics, Elsevier Science B.U.
    • Calzada, J. y F. Trillas (2005) “Los precios de interconexión en las telecomunicaciones: de la teoría a la práctica”, Hacienda Pública Española / Revista de Economía Pública, 173 . (2): 85-125.
    • Laffont, J.J., y J. Tirole (1996) “Creating Competition Through Interconnection: Theory and practice”: Journal of Regulatory Economics, 10: 227-256.
    • Laffont, J.J., y J. Tirole (2000) Competition in Telecommunications, Cambridge, Massachussets and London, England: The MIT Press.
    • Vogelsang, I. (2003) “Price Regulation of Access to Telecommunications Networks”, Journal of Economics Literature, XLI: 830-862.
  2. http://www.itu.int/net/home/index-es.aspx
  3. No incluimos las funciones de contabilización del tráfico y otras funciones auxiliares
  4. Que hoy en día se puede hacer con Enum, puesto que además de la búsqueda proporciona portabilidad de número
  5. Algunos autores, en particular los de origen sajón, lo denominan "enrutamiento"
  6. Para una descripción más detallada de esta parte véase: ERG (08) 26rev1, Ch. B.3.3.
  7. Véase Interconexión IP.
  8. Brock, G. W. (2002), “Historical Overview”, en M. Cave, S. Majumdar y I. Vogelsang (eds.), Handbook of Telecommunications Economics, Elsevier Science, BU.
  9. Brock, G. W. (2002), “Historical Overview”, en M. Cave, S. Majumdar y I. Vogelsang (eds.), Handbook of Telecommunications Economics, Elsevier Science, BU.
  10. La empresa AT&T fue creada por la dirección de la empresa Bell en 1880. Se encargaba de crear un red de larga distancia con una estructura de costes que fuera viable comercialmente. En 1885, este proyecto fue incorporado a una empresa separada que fue bautizada como American Telephone and Telegraph Company. En 1899, AT&T adquirió los activos de la empresa Bell. A partir de aquí, AT&T fue consolidando su posición de monopolio en el mercado de las telecomunicaciones.
  11. Un análisis detallado de la interconexión en una dirección se puede encontrar en:
    • Armstrong, M., S. Cowan y J. Vickers (1996) “The Access Pricing Problem. A Synthesis”, The Journal of Industrial Economics (June), XLIV (2). 131-150.
    • Laffont, J.J., y J. Tirole (1994) “Access Pricing and Competition”, European Economic Review, 38: 1673-1710.
    • Laffont, J.J.,, y J. Tirole (1994) “Creating Competition Through Interconection: Theory and Practice”, Journal of Regulatory Economics, 10: 227-256.
  12. Un análisis detallado de la interconexión en dos direcciones se puede encontrar en:
    • Armstrong, M. (1998) “Network Interconnection in Telecommunications”, The Economic Journal, 108: 545-564.
    • Armstrong, M. (2002) “ The Theory of Access Pricing and Interconnection”, en M. Cave, S. Majumdar y I. Vigelsang (eds.), Handbook of Telecommunications Economics, Elservier science B.U.
    • Laffont, J.J.,, P. Rey y J. Tirole (1998) “Network Competition: I. Overview and Nondiscriminatory Pricing”, Rand Journal of Economics, 29 (1): 1-37.
    • Vogelsang, I. (2003) “Price Regulation of Access to Telecommunicatrions Networks”, Journal of Economic Literature, XLI: 830-862.

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