Costes hundidos y mercados atacables

Mercados atacables

La teoría de los mercados atacables, o teoría de la impugnabilidad, fue desarrollada a principios de los años ochenta por William Baumol.[1] De acuerdo con este autor, un mercado perfectamente atacable es una generalización del concepto de mercado perfectamente competitivo. Se caracteriza por el comportamiento óptimo y puede aplicarse a todas las estructuras de la industria, incluso al oligopolio y al monopolio. El concepto de mercado perfectamente atacable sirve como punto de referencia de la organización industrial. Uno de sus aspectos positivos es que es mucho más flexible y tiene más utilidad que el de mercado perfectamente competitivo.

Un mercado atacable se define como aquel en que la entrada es libre y la salida no supone costes. Baumol utiliza el concepto libertad de entrada en el sentido en que lo acuñó Stigler, es decir, no significa que la entrada no repercuta en costes o que sea fácil, sino que el entrante no tiene ninguna desventaja respecto al operador dominante en términos de técnicas de producción o de calidad del producto. Por tanto, un mercado en el que no existen barreras de entrada.

Baumol también considera que la libertad absoluta de salida es una manera de garantizar la libertad de entrada. Es un requisito para un mercado atacable que no haya discriminación de costes para las empresas entrantes. Dicho de otro modo, cuando una empresa sale del mercado puede recuperar todos los costes en que ha incurrido para poder entrar. Si una empresa puede abandonar el mercado sin tener costes esto significa que no ha incurrido en costes hundidos o irrecuperables.

Los mercados perfectamente atacables se caracterizan, adicionalmente, porque son muy vulnerables a la competencia hit-and-run. Cualquier oportunidad de beneficio será tomada en consideración por un entrante potencial, ya que puede entrar en el mercado y conseguir beneficios antes de que los precios cambien y, finalmente, salir sin ningún coste antes que la competencia en el mercado sea más dura.


Propiedades de los mercados atacables

a) En términos de bienestar

En primer lugar, los beneficios en un mercado atacable deben ser cero o negativos, incluso si éste es un oligopolio o un monopolio. La razón de esto radica en que cualquier beneficio positivo significa que una empresa entrante puede establecerse en el mercado, replicar el output que produce el operador dominante al mismo coste, venderlo a un precio ligeramente inferior y conseguir beneficios. En definitiva, en un mercado perfectamente atacable, un beneficio significa, directamente, una oportunidad de beneficios para las empresas entrantes, a quienes puede resultar interesante recurrir a la estrategia hit-and-run.

En segundo lugar, un mercado perfectamente atacable se caracteriza por la ausencia de cualquier tipo de ineficiencia en la producción en el equilibrio de la industria. Un coste innecesario, como cualquier beneficio anormal, constituye una invitación a la entrada en el mercado.

En tercer lugar, un equilibrio a largo plazo en un mercado perfectamente atacable supone que ningún producto puede ser vendido a un precio inferior al coste marginal. De ser así, una empresa entrante podría vender el producto a un precio inferior al coste marginal y obtener beneficios.

b) En términos de estructura industrial

Esta propiedad está muy relacionada con la segunda propiedad, en términos de bienestar, de los mercados atacables. Es decir, su incompatibilidad con una ineficiencia de cualquier tipo. Por tanto, los mercados atacables son incompatibles con una organización ineficiente de la industria.

Cuando el vector de output de una industria es pequeño en comparación con los vectores de output que una empresa puede producir a un coste relativamente bajo, entonces la estructura eficiente de la industria se caracterizará por la existencia de pocas empresas. La situación contraria también es posible cuando el vector de output de una industria es mucho más grande que el de la empresa.


Diferencias entre coste fijos y costes hundidos

Una característica esencial para determinar si un mercado es atacable es la presencia de costes hundidos o irrecuperables.[2] Por este motivo, es importante distinguir entre costes fijos y hundidos. Son costes fijos aquellos costes independientes de la escala de producción e irrecuperables por un periodo de tiempo corto, porque están comprometidos. En cambio, son costes hundidos aquellos costes de inversión que producen una corriente de beneficios hasta un horizonte lejano pero que no pueden recuperarse nunca. Por tanto, la distinción entre “costes fijos” y “costes hundidos” es de grado, no de naturaleza, ya que los costes fijos solamente son irrecuperables a corto plazo.

Debe tenerse en cuenta que los conceptos de costes hundidos y fijos suponen realizar abstracciones importantes. En primer lugar, porque existen diferentes alternativas entre los dos casos extremos de compromiso a corto plazo y compromiso infinito. Y en segundo lugar, porque ambos conceptos suponen que el coste de inversión no puede recuperarse de ninguna manera durante el periodo de compromiso. En realidad, sin embargo, una máquina siempre tiene algún valor residual que puede recuperarse en un mercado de segundo mano. De este modo, puede ser útil considerar que el periodo de compromiso es aquel en el que el coste de la desinversión es demasiado alto como para que sea rentable.

Baumol y Willig (1981)[3] llegan a la conclusión que los costes hundidos, a diferencia de los costes fijos, constituyen una barrera a la entrada en el mercado. Por tanto, los costes hundidos pueden elevar los beneficios de monopolio, pueden generar una asignación ineficiente de recursos, así como otras ineficiencias.

En cambio, los costes fijos no significan barreras a la entrada y, en consecuencia, no generan los problemas de asignación subsiguientes. No obstante, es cierto que los costes fijos de una determinada magnitud provocan que una industria tenga características de monopolio natural. Pero cuando los costes son fijos y no hundidos, el mercado será atacable. Consecuentemente, los beneficios tenderán hacia cero y la eficiencia mejorará. En definitiva, la entrada potencial coarta cualquier comportamiento ineficiente.


Los mercados atacables aseguran la competencia

La posibilidad de entrada en el mercado asegura que el monopolista establecerá precios reducidos para evitar la entrada de otras empresas. La amenaza de entrada es más que suficiente para garantizar que la industria funcione de forma competitiva, o al menos cercana al óptimo. Por tanto, los mercados atacables aseguran el output socialmente eficiente, evitan la duplicación de costes fijos y alcanzan la eficiencia tecnológica.

Las conclusiones de la teoría de la impugnabilidad son muy importantes. Durante mucho tiempo se ha considerado que una industria con rendimientos crecientes importantes no puede comportarse de forma competitiva, por lo que debía ser nacionalizada o regulada de forma minuciosa. Sin embargo, si una industria se comporta como un mercado perfectamente atacable, el resultado de mercado se aproximará tanto al óptimo como lo permita la restricción de beneficios no-negativos de la empresa. Por tanto, en ausencia de competencia real la competencia potencial puede ser suficiente para disciplinar a las empresas establecidas.

Sin embargo, la teoría de los mercados atacables ha sido criticada por su falta de aplicación en situaciones reales, ya que la existencia de mercados en que no existan ni costes hundidos ni barreras de entrada y salida es muy reducida.


Un modelo para estudiar los mercados atacables

Para analizar el funcionamiento de un mercado atacable considere la existencia de una industria que comercializa un solo producto y que tiene una tecnología con rendimientos crecientes [4]. Suponemos que la empresa tiene unos costes fijos, f, y un coste unitario constante, c. De este modo, los costes totales de producir q unidades del producto son:

C(q) = f + cq

Si denominamos p al precio del producto, podemos escribir el beneficio bruto del monopolio (sin incluir los costes fijos) que maximiza el monopolio del siguiente modo:

Imagen:CostesHundidos1.png

Por tanto, el monopolio es viable si sus beneficios brutos son mayores que sus costes fijos, πm = > f. En este contexto, la única organización viable de la industria es que exista una sola empresa que ofrezca una producción qc a un precio pc igual al coste medio de producción. La combinación precio-cantidad impugnable, Imagen:CostesHundidos2.png, se obtiene de la intersección entre el coste medio y la curva de demanda:

(pc - c) D (pc) = f

En este ejemplo, la teoría de la impugnabilidad predice los siguientes resultados:

Vemos, por tanto, como la amenaza de entrada afecta el comportamiento de la empresa establecida, ya que establece un precio menor que el de monopolio.

Notas

  1. Véase:
    • Baumol, W.,J. y R. Willig (1981): “Fixed Costs, Sunk Costs, Entry Barriers, and Sustainability of Monopoly”, The Quarterly Journal of Economics, 96, 405-431.
    • Baumol, W., J. Panzar y R. Willig (1982): Contestable Markets and the Theory of Industry Structure, Nueva York: Harcourt Brace Jovanovich.
    • Baumol, W.,J. (1982): “Contestable Markets: An Uprising in the Theory of Industry Structure”, American Economic Review, 72, 1-15.
  2. Para analizar con más profundidad las diferencias entre costes fijos y costes hundidos puede consultarse: Tirole, J. (1990): La teoría de la organización industrial, Barcelona, Ariel.
  3. Baumol, W.,J. y R. Willig (1981): “Fixed Costs, Sunk Costs, Entry Barriers, and Sustainability of Monopoly”, The Quarterly Journal of Economics, 96, 405-431
  4. El ejemplo se ha obtenido de: Tirole, J. (1990): La teoría de la organización industrial, Barcelona, Ariel. A su vez, éste análisis está basado en el libro de Baumol, W., J. Panzar y R. Willig (1982): Contestable Markets and the Theory of Industry Structure, Nueva York: Harcourt Brace Jovanovich.

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