Convergencia

En lo referente a las redes y servicios de de telecomunicaciones, la siguiente Figura refleja en su parte izquierda la visión del futuro de las telecomunicaciones que se tenía en los años 80[1], y en la derecha se expone el fenómero conocido como "Convergencia", donde las las redes dedicadas clásicas o "legacy" son sustituidas por redes IP de nueva generación NGN (Next Generation Networks), que son capaces de comunicar todo tipo de servicios.


Vision UE 1984


Las redes NGN se pueden, a su vez, clasificar por el medio o tipo de acceso y por la movilidad que proporcionan. Ambas cuestiones afectan al ancho de banda disponible en el acceso. En el acceso móvil el ancho de banda suele ser menor que el de la redes fijas, puesto que estas disponen de accesos de cable coaxial y fibra óptica.


Tipos de acceso NGN


Si el Siglo XX se caracterizó por la profusión de servicios de telecomunicaciones que estaban asociados a redes específicas, especializadas y dedicadas a cada uno de los servicios, el Siglo XXI es el de gran eclosión de nuevos servicios que, además no precisan redes específicas, porque el transporte y enrutado están basados en el protocolo IP, que es propio de las redes genéricas o multiservicio.

El paso de los servicios y redes tradicionales[2] a la nueva situación[3] se conoce como fenómeno de Convergencia. Se estima que, desde un punto de vista técnico, dicho fenómeno desembocará en dos tipos de redes IP:

  1. Redes IP sin movilidad (o de baja movilidad, a la que también se puede acceder sin hilos, por radio).
  2. Redes IP con movilidad (y por tanto "handover" entre celdas y redes)

Pero la convergencia es un fenómeno más amplio que la mera transformación de las redes que merece un artículo específico, titulado Implicaciones regulatorias de la convergencia donde se explica la aproximación y mezcla de tres sectores previamente separados: las telecomunicaciones, los contenidos y las tecnologías de la información / Internet. A veces se particulariza la convergencia en un subsector de los contenidos que es el audiovisual, de manera que la versión más popular de la convergencia trata de los sectores de las telecomunicaciones, el audiovisual e Internet.

Por tanto, la convergencia se produce simultáneamente en diferentes ámbitos. Así, se puede hablar de convergencia tecnológica, de convergencia de negocio, de convergencia de mercados o de convergencia regulatoria. También existen fenómenos de convergencia parcial como la convergencia fijo-móvil o las comunicaciones electrónicas como resultado de la aproximación entre las telecomunicaciones e Internet.

Una perspectiva histórica de la convergencia

La convergencia viene manifestándose de forma parcial desde finales de la década de los años 1970, cuando la telemática se hace una realidad fruto de la convergencia entre la informática y las telecomunicaciones.

El fenómeno de la convergencia integral entre sectores alcanza, sin embargo, su primera manifestación básica cuando los tres mundos (considerados éstos al menos constituidos por unas tecnologías e infraestructuras digitales, unos operadores, un mercado y unos consumidores), comienzan a mediados de la década de 1990 a satisfacer una misma demanda: el consumo de información multimedia (audio, vídeo y datos) a través de diferentes interfaces y una o varias plataformas de operación.

En este contexto, el debate sobre la convergencia tuvo un notable impulso en el ámbito de la UE cuando en diciembre de 1997 se publica el Libro Verde sobre la Convergencia, y se organizan diferentes consultas públicas en torno al impacto de la convergencia en distintos ámbitos, incluido el regulatorio.

La llegada de la banda ancha, el acceso móvil ubicuo y las nuevas formas de consumo e interacción audiovisuales han causado que se retome con interés el concepto de convergencia y de sus profundas implicaciones, especialmente en lo relativo al acceso, tratamiento, procesado y comunicación de información de tipo multimedia en un contexto de incipiente competencia inter-plataforma encaminada, fundamentalmente, a satisfacer la demanda y necesidades (en ciertos casos, aún incipientes) de los usuarios finales.

Factores que impulsan la convergencia

La convergencia no se explica sin la aparición de una serie de factores de índole técnico-económica que, unidos, han supuesto la revolución de las tecnologías de la información y las comunicaciones. Los principales de estos factores son: la digitalización, la evolución de la microelectrónica (ahora convertida ya casi en nanoelectrónica), la evolución del software y las nuevas capacidades (banda ancha y movilidad, fundamentalmente) de las infraestructuras de comunicaciones.

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