Brecha Digital


La brecha digital muestra las diferencias en el desarrollo de los ciudadanos o de las regiones que se producen por las desigualdades de acceso a las Tecnologías de la Información y el Conocimiento (TICs). En este sentido, cabe destacar que las desigualdades de acceso a las TICs se pueden deber tanto a la no disponibilidad de equipos terminales para acceder a estos servicios, como a la carencia de formación y de habilidades para beneficiarse de ellos.

Las TICs generan numerosos beneficios, cómo la difusión universal y rápida de la información y el estímulo al asociacionismo y la cooperación. No acceder a ellas también trae consigo la exclusión de una parte del conocimiento.

Beneficios de las TICs

Los beneficios de las TICs, tanto en el ámbito personal como profesional, son:

a) Externalidades positivas. Las posibilidades de desarrollo de Internet y de los servicios prestados a través de esta plataforma crecen proporcionalmente con el número de usuarios. El valor de una red crece al aumentar el numero de nodos ya que aumentan las posibilidades de conexión. Se puede definir éste valor adicional como el "valor de sincronización" o el valor adicional derivado de la posibilidad de interactuar con otros usuarios del producto.
b) Creación de conocimientos[1] al transformar la información en saber. En este sentido las TICs son un bien de mérito que contribuyen a la reducción de la pobreza. Constituyen un canal informativo que contribuye a aumentar la calidad de vida, mejorando la educación y la salud en una única red. Así pues, por si solas las TICs representan un factor de crecimiento endógeno.
c) Desarrollo regional. Las TICs reducen el tiempo necesario para difundir la información. Si la mayor parte de la comunicación se hace a través de Internet, se pueden equiparar los costes de decisión e influencia de los ciudadanos y aumenta la participación social en las áreas geográficas remotas.
d) Formación de capital social. Las TICs fomentan la asociación horizontal y la cooperación reduciendo los costes de las transacciones. Todo esto mejora la productividad, estimula la actividad económica y la creación de empleo[2].

Características de la brecha digital[3]

a) Aparece en diferentes ámbitos de la sociedad y geográficos. Las diferencias de acceso a las TICs pueden aparecer entre ciudadanos de una misma población, entre regiones de un país o entre las economías de diferentes países.
b) Está asociada con un poder adquisitivo bajo, y con la falta de desarrollo económico. Se han hecho numerosos estudios con el fin de identificar los factores generadores de la brecha. Los resultados son variados pero hay cierta unanimidad en catalogar la renta per cápita y la educación como elementos principales. Menzie D. Chinn y Robert W. Fairlie realizan un análisis comparativo entre países y regiones. A partir de estimaciones econométricas destacan que otro factor a tener muy en cuenta es el marco regulador en el que se va a desarrollar el sector[4].
c) Se retroalimenta de las otras formas de segregación territorial y social. Es decir que además de generar la segregación también es producto de ella. Por ejemplo: una bajo nivel de renta puede impedir el acceso a Internet mientras que a la vez que esa carencia va a reducir las posibilidades de progreso individual. Eso provoca que el tamaño de la brecha (o las diferencias entre los que tienen acceso a las TICs y los que no) sea cada vez mayor.
d) No es posible medir con precisión el tamaño de la brecha digital. Los indicadores más habituales son las ratios de penetración de la tecnología estudiada como teléfono, ordenador persona, Internet u otros. No obstante la brecha digital es un concepto de carácter cualitativo y por tanto no es suficiente con analizar las cifras de penetración de las TICs. Hay que tener en cuenta el provecho que cada sujeto puede sacar de ellas. Los beneficios intangibles son difíciles de evaluar y eso hace que no se pueda realizar una estimación completa del alcance de la brecha.

La UIT, UNCTAD y KADO (Korea Agency for Digital Opportunity and Promotion) han elaborado conjuntamente uno de los índices más importantes para medir la brecha digital[5]. Se trata del Digital Opportunity Index (DOI), que se configura como una herramienta para medir el progreso en el desarrollo de la Sociedad de la Información en 180 países del mundo. El DOI es un índice formado por 11 indicadores que tienen en cuenta la capacidad de acceso a las TIC, el desarrollo de las infraestructuras y el nivel de utilización de las nuevas tecnologías. El siguiente mapa nos refleja la brecha digital en dos ámbitos geográficos. Por un lado la existente dentro de cada país, reflejada a partir del valor de su DOI (a menor DOI, mayor tamaño de la brecha en el país). Por el otro, la brecha que separa el mundo entre los países que tienen un valor superior al 0.7, los que se acercan a él, y los que están por debajo del 0.5.

El Digital Opportunity Index en el mundo, 2005

El Digital Opportunity Index en el mundo, 2005

Fuente: Informe anual eEspaña 2007 de la Fundación Orange Datos de ITU, UNCTAD, KADO, p.41

e) La introducción de las TICs en una sociedad puede generar un modelo socio-territorial nuevo o bien reforzar el ya existente. Así, es importante planificar la implantación de las nuevas formas de comunicación dado que sus efectos serán importantes.

Recomendaciones para reducir la brecha digital

La OCDE hace recomendaciones para reducir la brecha digital basándose en la experiencia de los países miembros. Se trata de la liberalización del mercado, la creación de un regulador independiente, poca intervención del Estado, una infraestructura sólida y la formación de capital humano[6].

Por lo que refiere al papel que juega el Estado, como es habitual, existen divergencias en cuanto al tipo y al grado de implicación que debe tomar. Judith Mariscal identifica tres perspectivas desde las cuales se quiere promover la desaparición de la brecha digital[7]:

a) Economía de mercado: El mercado como motor de crecimiento permitirá el desarrollo completo del sector de telecomunicaciones. Para ello son necesarias las políticas que incentiven la competencia.
b) TICs para el desarrollo: Las TICs son la clave del crecimiento económico por sus externalidades y creación de conocimientos. Es por ello que la administración debe jugar un papel activo en la promoción y facilitación de su uso.
c) Capital social: Para el crecimiento económico el capital social es una pieza clave. Las TICs generan ese capital, que lleva consigo mejoras de productividad. Por tanto desde el gobierno hay que hacer políticas que promuevan el acceso a todos los ciudadanos.

Notas

  1. Mariscal, J. (2005), “Digital divide in a developing country”, Telecommunications Policy, n29: 412-413
  2. Para ver un análisis completo del efecto de las NTIC sobre una economía en términos de productividad y de variaciones de precios relativos consultar Antonelli, C. (2002). “The digital divide: understanding the economics of new information and communication technology in the global economy”, Information Economics and Policy, n15: 173-179.
  3. Un estudio mas detallado de estas características puede encontrarse en Chaparro Mendivelso, J. (2007). “La segregación digital en contexto”, Ar@cne UB n 95.
  4. Para ver el estudio y los cuadros comparativos consultar Chinn, M. & Fairlie, R. (2004), “Determinants of the Global Digital Divide: a Cross-Country Analysis of Computer and Internet Penetration”, Economic Growth Center, n881
  5. Fundación Orange (2007), eEspaña 2007, Informe anual sobre el desarrollo de la sociedad de la información en España, Madrid, Fundación Orange, p.41
  6. Para una visión más extensa ver The OCDE (2004), “Regulatory Reform as a Tool for Bridging the Digital Divide”, Organisation for Economic Co-operation and Development, París.
  7. Éstas ideas están desarrolladas en Mariscal, J. (2005), “Digital divide in a developing country”, Telecommunications Policy, n29: 412-416.

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